lunes, 7 de enero de 2013

Primavera


Y llegó la primavera y sus ya familiares huracanes…

El sol me descubre entre las rocas, el mar estrella su fuerza a mis pies, un golpe de viento del sur me azota la cara y sin apenas darme cuenta me roba mis tesoros…

Mis dibujos se ahogan en la inmensidad de una pequeña charca salada que se convierte en un arcoíris desordenado, mis pinceles se transforman en diminutos seres voladores en busca de aventuras, cambiaron las tornas, ahora es el sol quien les dibuja a ellos. La belleza de sus delgadas siluetas me absorbe, me ciega por completo.

-Nunca mires directamente al sol, su luz se apoderará de tus ojos…- las palabras de mi padre resuenan en mi cabeza.

Desorientada, cegada, zarandeada. Mis alas se abren buscando la estabilidad, mientras mis pies, torpes y enredados, buscan no perder el contacto con la tierra, mi cuerpo se tambalea dibujando en el aire lo que se podría denominar un 'patético baile de cortejo de un ave distraída…' demostrando, una vez más, que ni el viento ni el sol me harán caer.

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